Franco Della Vedova y Fabricio Berni junto al robot humanoide
Robot cuadrúpedo en acción en Plana Compresoras Dean Funes
26/06/2026
Junto a dos jóvenes talentos, estamos explorando cómo la robótica y la IA pueden ayudarnos a operar de manera cada vez más segura
Franco Della Vedova y Fabricio Berni, estudiantes de Ingeniería Electrónica de la UBA y pasantes de nuestra Subgerencia de Tecnología Operativa, forman parte de un equipo integrado por profesionales de TGN y Humandroid que está desarrollando dos robots —uno cuadrúpedo y otro humanoide— con inteligencia artificial integrada.
El proyecto combina electrónica, robótica e IA en un entorno de trabajo real. Pero también abre un espacio para aprender, experimentar y pensar nuevas formas de colaboración entre personas y máquinas. Conversamos con Franco y Fabricio para conocer cómo funciona esta tecnología y qué están aprendiendo en el camino.
─ ¿Qué funciones cumplen los robots?
─ En TGN, los robots humanoides y cuadrúpedos cumplen funciones diferentes según la tarea y el entorno de riesgo. Los humanoides están pensados para tareas de mantenimiento de riesgo que requieren movimientos finos de manos, ayudando a reducir la exposición de las personas en situaciones peligrosas. Los cuadrúpedos, en cambio, se destinan a inspecciones y rondas autónomas en planta. A través de sensores pueden detectar fugas y posibles roturas, y reemplazar algunos recorridos físicos habituales.
─ ¿Cómo se entrena a un robot?
─ Hay muchas maneras, pero en este proyecto el robot aprende por imitación. Primero lo teleoperamos: una persona guía sus movimientos y, con cada repetición de una misma tarea, el robot acumula datos sobre lo que observa y las acciones realizadas. Con suficientes iteraciones, distintos algoritmos le permiten aprender qué acción ejecutar ante situaciones similares. Hoy estamos perfeccionando esta etapa para que, cuando el robot se utilice en campo, pueda recopilar la información necesaria para seguir avanzando en su entrenamiento.
─ ¿Qué es lo más innovador de este proyecto?
─ Uno de los aspectos más innovadores es la interacción entre las personas y el robot. Más allá de pensar en un robot trabajando de forma autónoma, el proyecto pone el foco en la teleoperación: una persona lo guía para que pueda realizar distintas tareas y, al mismo tiempo, avanzar en su aprendizaje.
─ ¿Qué aprendizajes aparecieron durante el desarrollo?
─ Es uno de los proyectos más grandes en los que estamos trabajando y nos llevó a aprender no solo de electrónica, sino también de robótica. Trabajamos con código abierto, lo que nos permite aprovechar desarrollos existentes y construir a partir de ellos. Uno de los desafíos aparece al momento de integrarlos al robot, porque muchas veces fueron creados para versiones específicas de distintos programas. Resolver esas incompatibilidades también forma parte del aprendizaje técnico que nos deja el proyecto.
─ ¿Qué sienten al trabajar en un proyecto de esta envergadura?
─ Trabajar en un proyecto de esta escala genera emoción y entusiasmo. Hay muchas posibilidades por explorar, nuevas pruebas por realizar y aprendizajes constantes que mantienen al equipo motivado.
Desde TGN, seguimos explorando nuevas tecnologías y, al mismo tiempo, generando oportunidades para que nuevos talentos aprendan haciendo y sean artífices del futuro de la operación.
