Los alumnos de la escuelita recibiendo a los colaboradores de TGN
Estrenando juntos la mesa fabricada con madera reciclada por los estudiantes del IPET N.º 255
Fabricio y Juan José recorriendo la feria de ciencias junto a los niños
30/06/2026
Una necesidad, dos escuelas y una historia de solidaridad que nació con Juntos
A veces, una pregunta alcanza para poner muchas cosas en movimiento. Cuando Fabricio llegó por primera vez a la Escuela Rural Luis Ravera, en Campo San Juan, Córdoba, lo hizo para acercarles Juntos, nuestro programa educativo de prevención de daños. Antes de irse, quiso saber algo más: ¿qué necesitaban?
La escuela, a la que asisten apenas cuatro alumnos, se había incorporado este año al programa a partir de la ampliación del trabajo territorial de TGN tras la puesta en marcha del Gasoducto de Integración Federal. Para Fabricio, colaborador de la Planta Compresora La Carlota y voluntario de Juntos, acercarse a estas pequeñas instituciones rurales tiene un valor particular: “Son lugares donde valoran mucho este tipo de iniciativas”, cuenta.
La respuesta a aquella pregunta fue muy concreta: necesitaban una mesa con bancos para el patio. Allí, cuando el tiempo acompaña, los chicos desayunan, almuerzan o comparten una merienda. Pero los fines de semana el lugar adquiere otra dimensión: se convierte en punto de encuentro para las familias, que regresan para que los chicos jueguen mientras los adultos comparten un mate o un picnic y aprovechan la conexión a internet de la escuela.
Y entonces ocurrió una de esas coincidencias que ayudan a que las cosas sucedan. Poco después, Fabricio estaba en el IPET N.º 255 de La Carlota, otra institución vinculada a TGN, cuando sus docentes le contaron que los estudiantes estaban construyendo mobiliario con madera reciclada en el Taller de Carpintería. La necesidad de una escuela acababa de encontrar respuesta en el trabajo de otra.
Los estudiantes del IPET asumieron el proyecto y construyeron el mobiliario. El 30 de junio, Fabricio y Juan José, también colaborador de la Planta Compresora La Carlota y voluntario de Juntos, emprendieron el viaje hasta Campo San Juan para entregarlo.
Y hubo otra coincidencia.
Ese día, los cuatro alumnos de la Luis Ravera celebraban su feria de ciencias. Los chicos los invitaron a recorrerla y aquello que había comenzado como una entrega terminó en casi tres horas de historias, explicaciones y aprendizajes compartidos. “Todos querían contarnos algo”, recuerda Fabricio.
Para Fabricio, la experiencia dejó “alegría, felicidad y sensación de comunidad”. Una emoción que también llegó al otro lado de esta historia: cuando les compartió a los estudiantes del IPET un video de los chicos agradeciendo y usando el mobiliario, pudieron ver que aquello que habían construido con sus propias manos tenía un destinatario concreto y ya era parte de la vida cotidiana de la escuela.
Todavía queda un encuentro pendiente: que los estudiantes del IPET visiten Campo San Juan y conozcan personalmente a los chicos para quienes trabajaron. Es una idea que Fabricio tuvo desde el comienzo y que permitirá conectar, esta vez cara a cara, a los protagonistas de las dos escuelas.
A veces, construir comunidad empieza así: con una visita, una pregunta y personas dispuestas a conectar necesidades con posibilidades.
